Seguramente habéis escuchado alguna vez la expresión: “tiene la piel tan bonita como la de un bebé”. Efectivamente, la piel de bebé tiene una belleza y una lozanía incomparables, pero a la vez es delicada y necesita de cuidados ante las posibles agresiones del tiempo. Es necesario, por tanto, estar atentos a cualquier anomalía o problema cutáneo: marcas, eczemas, descamaciones, decoloraciones o lunares sospechosos.
Los lunares sobre la piel del bebé son, en la mayoría de los casos, un rasgo distintivo que sin duda, cuando están estratégicamente colocados, son bonitos (seguro que recordáis algún lunar de un personaje famoso que le dan ese toque especial de belleza o diferenciación). No obstante, el cuidado y protección de la piel del bebé ante las inclemencias climáticas y, sobre todo ante los peligros del sol, son fundamental para mantener tan precioso como saludable este órgano de tanta importancia. Debemos proteger a nuestros hijos, especialmente en nuestros paseos y desplazamientos de los rayos del sol, y ponerles en toda época del año protección solar, y no olvidar un pequeño sombrero o sombrilla con el que proteger su cabeza.
Durante la infancia van a pareciendo los primeros lunares en la piel de nuestro hijo. Su predisposición genética, el color de su piel y pelo (es decir, la cantidad de melanina que tengan), el cuidado y protección de su piel ante los rayos solares, son consideraciones importantes para evitar melanomas o cáncer de piel en el futuro. Mi cuñado tiene muchísimos lunares en la espalda, su piel es muy blanca, y la causa de ellos, es una quemadura provocada por el sol en la pubertad, su piel respondió a tal agresión primero con ampollas y luego con la pigmentación de su espalda en forma de pecas o lunares. Durante la infancia estas lesiones tienen un papel muy relevante en el desarrollo posterior del melanoma cutáneo.
No es frecuente que los niños nazcan con lunares, normalmente estas pequeñas pigmentaciones de la piel del bebé no aparecerán antes del primer año de vida e irán incrementándose a lo largo de la infancia y la adolescencia, hasta tener entre 10 y 40. Normalmente, los lunares no representan ningún riesgo cuando forman parte de la distribución normal de melanina en el cuerpo, tienen una forma regular. Algunos parecen que tienen pequeños granitos de color café y otros son marcas planas y marrones.
Hay que evitar la aparición de lunares producidos por los excesos de sol, después de alguna quemadura solar, ya que son considerados premalignos y debemos explorar la delicada piel de nuestro hijo por si algún lunar presenta un aspecto o comportamiento sospechosos: asimetría, irregularidad en los bordes, cambios de color o mayor extensión.
También los lunares congénitos (el niño nace con ellos) y aquellos que sean atípicos, hay que observarlos con más detenimiento ya que éstos pueden convertirse en cancerosos más fácilmente que los típicos lunares adquiridos con la edad. Podemos explorar a nuestro pequeño a la hora del baño o cuando le vistamos. Para ello nos será útil disponer de una buena iluminación, examinarlos y palparlos con la yema de los dedos y observar no sólo los del cuerpo, sino también los que están ocultos bajo el cabello, en el cuero cabelludo. Consultemos al pediatra cualquier duda que tengamos.
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lunes, 23 de abril de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
Algunos consejos para viajar con niños en el coche
Con el buen tiempo, empezamos a viajar con nuestros hijos, aprovechando fines de semana, días festivos y vacaciones. Ahora es buen momento para ponernos a repasar algunos consejos básicos a tener en cuenta para viajar con niños pequeños en el coche.
Lo primero, cada niño debe viajar en una sillita adaptada a su estatura y peso. Aunque parezca obvio, en caso de accidente puede salvarle la vida. Es importante no sólo ajustar bien el arnés del niño, sino asegurarse de que la sillita está bien ajustada a su vez, para que permanezca lo más inmóvil posible.
Los niños se cansan en los viajes. Hacer una parada cada 2 horas les ayudará a estar tranquilos. También aprovecharemos para que hagan pipí, corran o jueguen un poco fuera y coman algo que pueda calmarles el hambre. Hablando de hambre, debemos llevar agua y algún aperitivo en algún lugar accesible al acompañante del conductor, porque cuando les baja el azúcar en sangre, nuestros hijos pueden ser el peor enemigo del conductor. Y tenemos que aceptar que en los viajes nuestro coche se manchará de los restos de su comida; la vida es así...
Si nuestro hijo se marea podemos ofrecerle algún medicamento apropiado para su edad. Una buena estrategia para hacer kilómetros, especialmente con niños que lo pasan mal o son nerviosos, es que vayan dormidos buena parte del trayecto. Podemos salir de madrugada o aprovechar la hora de la siesta, pero sin excedernos del tiempo que sea razonable para el conductor y si madrugar no le supone un problema.
Llevar una música acorde al momento (muy suave de madrugada, tranquila para la siesta y animada si están despiertos) puede ser un excelente medio para garantizar el orden. La música estridente o desagradable para los niños prenderá la llama del polvorín de su nerviosismo. Si se dispone de vídeo en el coche, es mejor que un poderoso calmante químico. También son muy útiles pequeños entretenimientos como un libreta y un lápiz, unas pegatinas, un muñequito, etc. Aunque conviene tener en cuenta que demasiados objetos sueltos en el habitáculo del coche, especialmente juguetes pesados o con aristas, pueden ser peligrosos; un frenazo los convertirá en auténticos proyectiles.
Si hay varios hermanos, colocar a los mayores cerca de los pequeños y enseñarles a calmarlos con su biberón de agua o su juguete preferido. Tambien habrá que cuidar cómo les colocamos para que no estén juntos los maś “pegones” o “juerguistas”.
Para las madres que den el pecho, quizá colocarse junto al bebé les facilitará la lactancia ante una urgencia (por ejemplo un atasco); como norma general, no hay que desatar al bebé dentro del coche, y para darle el pecho pararemos, así la madre y el niño estarán tranquilos y seguros. Es conveniente también vigilar que nuestros pequeños estén bien hidratados y disponer de pasasoles en las ventanillas o pañuelos grandes para protegerles del sol directo en la piel.
Para acabar, un viaje con niños es en general más largo, pesado y estresante que sin ellos. Elegir el horario adecuado para viajar, preparar cada detalle, programar las paradas adecuadas, tener a mano lo necesario, prepararse para cualquier imprevisto y armarse de paciencia deben ser parte del plan de ruta.
¡Buen viaje a todos!
Patro Gabaldón
Lo primero, cada niño debe viajar en una sillita adaptada a su estatura y peso. Aunque parezca obvio, en caso de accidente puede salvarle la vida. Es importante no sólo ajustar bien el arnés del niño, sino asegurarse de que la sillita está bien ajustada a su vez, para que permanezca lo más inmóvil posible.
Los niños se cansan en los viajes. Hacer una parada cada 2 horas les ayudará a estar tranquilos. También aprovecharemos para que hagan pipí, corran o jueguen un poco fuera y coman algo que pueda calmarles el hambre. Hablando de hambre, debemos llevar agua y algún aperitivo en algún lugar accesible al acompañante del conductor, porque cuando les baja el azúcar en sangre, nuestros hijos pueden ser el peor enemigo del conductor. Y tenemos que aceptar que en los viajes nuestro coche se manchará de los restos de su comida; la vida es así...
Si nuestro hijo se marea podemos ofrecerle algún medicamento apropiado para su edad. Una buena estrategia para hacer kilómetros, especialmente con niños que lo pasan mal o son nerviosos, es que vayan dormidos buena parte del trayecto. Podemos salir de madrugada o aprovechar la hora de la siesta, pero sin excedernos del tiempo que sea razonable para el conductor y si madrugar no le supone un problema.
Llevar una música acorde al momento (muy suave de madrugada, tranquila para la siesta y animada si están despiertos) puede ser un excelente medio para garantizar el orden. La música estridente o desagradable para los niños prenderá la llama del polvorín de su nerviosismo. Si se dispone de vídeo en el coche, es mejor que un poderoso calmante químico. También son muy útiles pequeños entretenimientos como un libreta y un lápiz, unas pegatinas, un muñequito, etc. Aunque conviene tener en cuenta que demasiados objetos sueltos en el habitáculo del coche, especialmente juguetes pesados o con aristas, pueden ser peligrosos; un frenazo los convertirá en auténticos proyectiles.
Si hay varios hermanos, colocar a los mayores cerca de los pequeños y enseñarles a calmarlos con su biberón de agua o su juguete preferido. Tambien habrá que cuidar cómo les colocamos para que no estén juntos los maś “pegones” o “juerguistas”.
Para las madres que den el pecho, quizá colocarse junto al bebé les facilitará la lactancia ante una urgencia (por ejemplo un atasco); como norma general, no hay que desatar al bebé dentro del coche, y para darle el pecho pararemos, así la madre y el niño estarán tranquilos y seguros. Es conveniente también vigilar que nuestros pequeños estén bien hidratados y disponer de pasasoles en las ventanillas o pañuelos grandes para protegerles del sol directo en la piel.
Para acabar, un viaje con niños es en general más largo, pesado y estresante que sin ellos. Elegir el horario adecuado para viajar, preparar cada detalle, programar las paradas adecuadas, tener a mano lo necesario, prepararse para cualquier imprevisto y armarse de paciencia deben ser parte del plan de ruta.
¡Buen viaje a todos!
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miércoles, 29 de febrero de 2012
Consejos para el cuidado de la piel del bebé lactante
La piel del bebé lactante es especialmente delicada, ya que puede mostrar especial sensibilidad ante detergentes, perfumes, alimentos, tejidos, suciedad o exposición al sol. El cuidado e higiene de la piel del bebé debe comenzar desde el primer momento, con una correcta higiene e hidratación.
El recién nacido nace con una capa autoprotectora, que no debe quitarse; por eso en un principio se procede a un secado, respetando la grasilla con la que nacen. Hasta que no se le caiga el ombliguito, es mejor que nos limitemos a limpiarles sobre una superficie blandita con un paño de algodón humedecido o una esponja natural (sin inmersión).
Para el primer baño, debemos asegurarnos de que el agua no esté muy caliente. Los primeros baños del recién nacido deben ser rápidos; cuando sean algo más mayores y puedan jugar con el agua, podremos dilatar un poco más la duración del baño. Lo mejor es que un principio empleemos nuestra mano para enjabonarles y aclararles; nuestros dedos son el mejor instrumento para limpiar los pliegues del cuello o genitales. Finalmente nos aseguremos de un correcto secado sin frotar y una correcta hidratación mediante aceite o loción (es un buen momento para masajear y acariciar al bebé).
Los jabones, tanto para el baño como para lavar su ropita, han de ser libres de detergentes o con ph neutro, preferiblemente sin perfumes; también nos aseguraremos de un buen aclarado posterior. Los jabones de glicerina son los más indicados para los bebés.
Asimismo debemos evitar ponerles ropa nueva, sin haberla lavado previamente y procurar que los tejidos que entren en contacto con la piel sean siempre naturales (procurad evitar el contacto directo de la piel con lanas o fibras sintéticas). Tanto las toallas que empleemos como la ropa de cama, arrullos y ropa interior es necesario que sean de algodón y que estén bien limpias, aclaradas y, preferiblemente, planchadas.
También debemos evitar que el bebé tenga un contacto directo con la luz solar. Todos los dermatólogos coinciden en que los bebés menores de seis meses no deben tomar el sol ni siquiera con protección, por lo cual en los paseos diarios evitaremos las horas de sol más intenso y nos proveeremos de sombrillas para el carrito. En nuestras paradas, debemos buscar, preferiblemente, la sombra, ya que la exposición directa al sol puede provocarles lesiones o quemaduras en la piel.
Aún con todos estos cuidados puede que el bebé presente ciertas marcas de nacimiento en la piel, granillos o enrojecimientos que suelen ser benignos, como las famosas engordaderas, pero debemos consultar con su pediatra si persisten. Debemos acudir al médico ante la presencia de dermatitis, eccemas, salpullidos o síntomas sospechosos.
Patro Gabaldón
El recién nacido nace con una capa autoprotectora, que no debe quitarse; por eso en un principio se procede a un secado, respetando la grasilla con la que nacen. Hasta que no se le caiga el ombliguito, es mejor que nos limitemos a limpiarles sobre una superficie blandita con un paño de algodón humedecido o una esponja natural (sin inmersión).
Para el primer baño, debemos asegurarnos de que el agua no esté muy caliente. Los primeros baños del recién nacido deben ser rápidos; cuando sean algo más mayores y puedan jugar con el agua, podremos dilatar un poco más la duración del baño. Lo mejor es que un principio empleemos nuestra mano para enjabonarles y aclararles; nuestros dedos son el mejor instrumento para limpiar los pliegues del cuello o genitales. Finalmente nos aseguremos de un correcto secado sin frotar y una correcta hidratación mediante aceite o loción (es un buen momento para masajear y acariciar al bebé).
Los jabones, tanto para el baño como para lavar su ropita, han de ser libres de detergentes o con ph neutro, preferiblemente sin perfumes; también nos aseguraremos de un buen aclarado posterior. Los jabones de glicerina son los más indicados para los bebés.
Asimismo debemos evitar ponerles ropa nueva, sin haberla lavado previamente y procurar que los tejidos que entren en contacto con la piel sean siempre naturales (procurad evitar el contacto directo de la piel con lanas o fibras sintéticas). Tanto las toallas que empleemos como la ropa de cama, arrullos y ropa interior es necesario que sean de algodón y que estén bien limpias, aclaradas y, preferiblemente, planchadas.
También debemos evitar que el bebé tenga un contacto directo con la luz solar. Todos los dermatólogos coinciden en que los bebés menores de seis meses no deben tomar el sol ni siquiera con protección, por lo cual en los paseos diarios evitaremos las horas de sol más intenso y nos proveeremos de sombrillas para el carrito. En nuestras paradas, debemos buscar, preferiblemente, la sombra, ya que la exposición directa al sol puede provocarles lesiones o quemaduras en la piel.
Aún con todos estos cuidados puede que el bebé presente ciertas marcas de nacimiento en la piel, granillos o enrojecimientos que suelen ser benignos, como las famosas engordaderas, pero debemos consultar con su pediatra si persisten. Debemos acudir al médico ante la presencia de dermatitis, eccemas, salpullidos o síntomas sospechosos.
Patro Gabaldón
lunes, 20 de febrero de 2012
Tu bebé y mil cosas más
Vamos a pensar en lo que necesita nuestro bebé antes de ir a dar nuestro habitual paseíto bajo el sol. Hoy le pondré un vestidito ligero, una gorrita, la cremita protectora y en la bolsa del cochecito meteré ¡preparaos a la lista!: la sombrilla, una chaquetita por si refresca, un par de pañales, toallitas y crema para el culete, un cambiador de viaje para apoyarle, un biberoncito con agua, chupete de repuesto, gasita por si tiene reflujo, un baberito, unos pañuelos de papel, un sonajero, un cubito, una pala, el juguete favorito que le regaló la abuela, una muda de ropa por si acaso...., un termo con agua hervida y su botecito de leche en polvo, quizás también sería conveniente un potito para la merienda y unas poquitas galletas... por si las moscas.
Os va sonando ¿verdad? ¿no creéis que necesitaríamos un remolque colgado al carrito de nuestro bebé para llevar sus cosas?
Continuamos pensando y ¡horror! ¡La situación podría ser todavía más dramática! Pensemos que sea un día lluvioso o ventoso y forzosamente haya que ir a algún lugar como, por ejemplo, al colegio del hermanito mayor; que se dé la circunstancia de que nuestro destino esté apartado de nuestra casa, que tengamos que realizar la compra diaria o semanal, que nos veamos obligados a utilizar el trasporte público, que vayamos con hora fija... ¡el carrito de nuestro bebé se va haciendo cada vez más y más inabordable!
¡Ya decía yo que llevo varios meses con dolor de espalda! Te preguntarás ¿Hasta cuándo tendrás que llevar tantos bártulos? Me gustaría responderte que sólo unos cuantos meses, pero no. Quizás, siendo positiva, pensarás que cuando nuestros bebés sean algo más mayorcitos, ellos mismos estarán encantados de cargar con su mochilita y así es, pero ¿qué llevarán en ella? Pues bien, a no ser que tú se la prepares, lo más probable es que lleven objetos tan ocurrentes como una piedra, una linterna, algún dibujo, el chupete de su hermano.... y, con un poco de suerte, ¡una botellita de agua!
Bueno, según parece nos tocará estar en forma unos cuantos añitos más y tirar del carro en esta aventura de ser padres.
Escrito por Patro Gabaldón para www.guiainfantil.com
Os va sonando ¿verdad? ¿no creéis que necesitaríamos un remolque colgado al carrito de nuestro bebé para llevar sus cosas?
Continuamos pensando y ¡horror! ¡La situación podría ser todavía más dramática! Pensemos que sea un día lluvioso o ventoso y forzosamente haya que ir a algún lugar como, por ejemplo, al colegio del hermanito mayor; que se dé la circunstancia de que nuestro destino esté apartado de nuestra casa, que tengamos que realizar la compra diaria o semanal, que nos veamos obligados a utilizar el trasporte público, que vayamos con hora fija... ¡el carrito de nuestro bebé se va haciendo cada vez más y más inabordable!
¡Ya decía yo que llevo varios meses con dolor de espalda! Te preguntarás ¿Hasta cuándo tendrás que llevar tantos bártulos? Me gustaría responderte que sólo unos cuantos meses, pero no. Quizás, siendo positiva, pensarás que cuando nuestros bebés sean algo más mayorcitos, ellos mismos estarán encantados de cargar con su mochilita y así es, pero ¿qué llevarán en ella? Pues bien, a no ser que tú se la prepares, lo más probable es que lleven objetos tan ocurrentes como una piedra, una linterna, algún dibujo, el chupete de su hermano.... y, con un poco de suerte, ¡una botellita de agua!
Bueno, según parece nos tocará estar en forma unos cuantos añitos más y tirar del carro en esta aventura de ser padres.
Escrito por Patro Gabaldón para www.guiainfantil.com
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