La piel del bebé lactante es especialmente delicada, ya que puede mostrar especial sensibilidad ante detergentes, perfumes, alimentos, tejidos, suciedad o exposición al sol. El cuidado e higiene de la piel del bebé debe comenzar desde el primer momento, con una correcta higiene e hidratación.
El recién nacido nace con una capa autoprotectora, que no debe quitarse; por eso en un principio se procede a un secado, respetando la grasilla con la que nacen. Hasta que no se le caiga el ombliguito, es mejor que nos limitemos a limpiarles sobre una superficie blandita con un paño de algodón humedecido o una esponja natural (sin inmersión).
Para el primer baño, debemos asegurarnos de que el agua no esté muy caliente. Los primeros baños del recién nacido deben ser rápidos; cuando sean algo más mayores y puedan jugar con el agua, podremos dilatar un poco más la duración del baño. Lo mejor es que un principio empleemos nuestra mano para enjabonarles y aclararles; nuestros dedos son el mejor instrumento para limpiar los pliegues del cuello o genitales. Finalmente nos aseguremos de un correcto secado sin frotar y una correcta hidratación mediante aceite o loción (es un buen momento para masajear y acariciar al bebé).
Los jabones, tanto para el baño como para lavar su ropita, han de ser libres de detergentes o con ph neutro, preferiblemente sin perfumes; también nos aseguraremos de un buen aclarado posterior. Los jabones de glicerina son los más indicados para los bebés.
Asimismo debemos evitar ponerles ropa nueva, sin haberla lavado previamente y procurar que los tejidos que entren en contacto con la piel sean siempre naturales (procurad evitar el contacto directo de la piel con lanas o fibras sintéticas). Tanto las toallas que empleemos como la ropa de cama, arrullos y ropa interior es necesario que sean de algodón y que estén bien limpias, aclaradas y, preferiblemente, planchadas.
También debemos evitar que el bebé tenga un contacto directo con la luz solar. Todos los dermatólogos coinciden en que los bebés menores de seis meses no deben tomar el sol ni siquiera con protección, por lo cual en los paseos diarios evitaremos las horas de sol más intenso y nos proveeremos de sombrillas para el carrito. En nuestras paradas, debemos buscar, preferiblemente, la sombra, ya que la exposición directa al sol puede provocarles lesiones o quemaduras en la piel.
Aún con todos estos cuidados puede que el bebé presente ciertas marcas de nacimiento en la piel, granillos o enrojecimientos que suelen ser benignos, como las famosas engordaderas, pero debemos consultar con su pediatra si persisten. Debemos acudir al médico ante la presencia de dermatitis, eccemas, salpullidos o síntomas sospechosos.
Patro Gabaldón
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miércoles, 29 de febrero de 2012
martes, 24 de enero de 2012
El ajuar del bebé en época de crisis
En todo tiempo es necesario saber preparar el ajuar básico que necesitará nuestro bebé, pero en tiempos de crisis se hace todavía más importante. ¿Qué necesito para mi bebé, realmente? La oferta es muy amplia y muchas veces caemos en la tentación de comprar objetos para el bebé de poca utilidad, poco prácticos o de muy corta vida que acaban arrinconados en algún lugar de nuestra casa.
Los padres siempre estamos dispuestos a ofrecer lo mejor a nuestros hijos, pero esto no supone que no podamos controlar nuestros gastos en la llegada de nuestro bebé.
Sin duda, a muchos padres les resulta apetecible cometer algún exceso o capricho para esta gran ocasión y están en su derecho, pero para los que busquéis encontrar un perfecto equilibrio entre gasto y necesidad pongo a vuestro alcance algunas ideas:
- Hagamos una lista de elementos básicos y pensemos en aquello con lo que podemos contar antes de aventurarnos a comprar a lo loco: la ropita, cunita y carrocería de nuestro anterior bebé, o donada por algún familiar o amigo que esté en buen estado o uso. La ropita tiene más desgaste, pero en ocasiones, un carrito queda como nuevo con un lavado a fondo o una nueva cobertura. La herencia, desde luego, es una gran ayuda al ahorro.
- Tenemos que pensar en varios frentes y adecuarlo a las verdaderas necesidades del bebé: la ropita bebé: bodis, pijamitas, ropa de paseo, gorritos, abriguito, calcetines (adecuado a la época del año); la habitación del bebé: cunita, hamaca, ropa de cama, cambiador, portapañales, decoración, etc.); utensilios para la alimentación: biberones, tetinas, baberos, limpia biberones, etc.), utensilios de higiene: bañera, productos de higiene, pañales peine, tijeritas, esponja, toallitas, cremas, etc.; artículos de paseo y trasporte: carrocería, protector lluvia, mochila portabebés, silla auto, bolso de paseo, etc.
- Tenemos que tener prioridades: pensar en aquellos objetos que realmente usaremos a diario o que sean absolutamente necesarios, especialmente en aquellos cuyo coste sea más elevado. Cuando tuve a mis hijos, otras mamás me ofrecieron innumerables objetos que ni siquiera sus pequeños habían tenido la posibilidad de usar.
- Ser prácticos: todos hemos cometido errores, especialmente con el primer hijo. Yo misma compré un maravilloso carrito de paseo que no cabía en el ascensor de mi edificio, si no era plegado. Maravilloso sí, pero poco práctico. Hay que pensar en todo: ligereza comodidad, época del año, capota de lluvia, etc.
- Otras mamás con más experiencia pueden sernos de gran ayuda para dar en el clavo en nuestras compras.
Aún teniendo en cuenta estas medidas de crisis, pienso que la llegada de un hijo es un momento especial, que merece, algún privilegio o esfuerzo en nuestros gastos ¡no se tiene un hijo todos los días!.
Los padres siempre estamos dispuestos a ofrecer lo mejor a nuestros hijos, pero esto no supone que no podamos controlar nuestros gastos en la llegada de nuestro bebé.
Sin duda, a muchos padres les resulta apetecible cometer algún exceso o capricho para esta gran ocasión y están en su derecho, pero para los que busquéis encontrar un perfecto equilibrio entre gasto y necesidad pongo a vuestro alcance algunas ideas:
- Hagamos una lista de elementos básicos y pensemos en aquello con lo que podemos contar antes de aventurarnos a comprar a lo loco: la ropita, cunita y carrocería de nuestro anterior bebé, o donada por algún familiar o amigo que esté en buen estado o uso. La ropita tiene más desgaste, pero en ocasiones, un carrito queda como nuevo con un lavado a fondo o una nueva cobertura. La herencia, desde luego, es una gran ayuda al ahorro.
- Tenemos que pensar en varios frentes y adecuarlo a las verdaderas necesidades del bebé: la ropita bebé: bodis, pijamitas, ropa de paseo, gorritos, abriguito, calcetines (adecuado a la época del año); la habitación del bebé: cunita, hamaca, ropa de cama, cambiador, portapañales, decoración, etc.); utensilios para la alimentación: biberones, tetinas, baberos, limpia biberones, etc.), utensilios de higiene: bañera, productos de higiene, pañales peine, tijeritas, esponja, toallitas, cremas, etc.; artículos de paseo y trasporte: carrocería, protector lluvia, mochila portabebés, silla auto, bolso de paseo, etc.
- Tenemos que tener prioridades: pensar en aquellos objetos que realmente usaremos a diario o que sean absolutamente necesarios, especialmente en aquellos cuyo coste sea más elevado. Cuando tuve a mis hijos, otras mamás me ofrecieron innumerables objetos que ni siquiera sus pequeños habían tenido la posibilidad de usar.
- Ser prácticos: todos hemos cometido errores, especialmente con el primer hijo. Yo misma compré un maravilloso carrito de paseo que no cabía en el ascensor de mi edificio, si no era plegado. Maravilloso sí, pero poco práctico. Hay que pensar en todo: ligereza comodidad, época del año, capota de lluvia, etc.
- Otras mamás con más experiencia pueden sernos de gran ayuda para dar en el clavo en nuestras compras.
Aún teniendo en cuenta estas medidas de crisis, pienso que la llegada de un hijo es un momento especial, que merece, algún privilegio o esfuerzo en nuestros gastos ¡no se tiene un hijo todos los días!.
lunes, 23 de enero de 2012
Ventajas de la lactancia materna
Ya sé que todas las mamás sabéis que la lactancia materna es el mejor alimento para un recién nacido, pero conviene saber el por qué y qué ventajas ofrece respecto a la opción también válida de la leche de fórmula. Por eso, he pensado que sería buena idea reunir todos los beneficios que tiene amamantar a nuestro hijo.
Hasta que se establece la lactancia puede que nos sintamos incómodas o inseguras, pero sabed que con paciencia e insistencia, por norma general, todas las mamás pueden ofrecer lactancia materna a sus pequeños y aportarle estos beneficios nada despreciables. La lactancia materna:
- Previene infecciones: A través de la leche, pasan al bebé los anticuerpos que la madre tiene para combatir enfermedades. Por tanto, protegemos a nuestros bebés de la exposición de virus y bacterias. Los niños amamantados sufren menos infecciones. Además el acto de mamar les ayuda a formar su paladar y a fortalecer sus labios y lengua para el habla.
- Es especialmente beneficiosa para los bebés prematuros y para protegerles contra el síndrome de muerte súbita, alergias, asma, diabetes y obesidad.
- La leche materna es digestiva y altamente nutritiva. La leche materna varía sus propiedades nutritivas, adecuándolas perfectamente a las necesidades particulares del bebé: edad, hora del día, calorías. Contiene muchas de las vitaminas y minerales que requiere un recién nacido, salvo la vitamina D y el hierro (que deben complementarse mediante la luz del sol o la alimentación complementaria a partir del 6º mes) Los bebés amamantados presentan menor incidencia de diarrea o estreñimiento.
- La leche materna no cuesta nada y es ecológica: es gratis y no necesitamos de ningún otro complemento para lactar a nuestros hijos.
- La leche materna siempre está disponible y a la temperatura ideal. Al instante, en cualquier sitio y a cualquier hora, podemos satisfacer el hambre de nuestro bebé.
- Es beneficiosa para establecer vínculos emocionales, calor, relajación y bienestar. Asimismo estimula el sentido del tacto, el olfato, el gusto (ya que el sabor de la leche puede tener gustos diferentes dependiendo de la alimentación de la madre).
- Para la madre la lactancia es igualmente beneficiosa porque ayuda que el útero vuelva a su tamaño original, a quemar calorías y a recuperar la figura más rápidamente. Según estudios médicos, amamantar reduce el riesgo de padecer cáncer de mama, útero y o enfermedades cardiovasculares. Además, desde el punto de vista
psicológico, la madre adquiere confianza en sus capacidades para el cuidado de
su bebé.
Seguramente quedan algunas ventajas más en el tintero, pero aún así, dan un abultado número ¿verdad?
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viernes, 20 de enero de 2012
Tender la mano a nuestros hijos
Los reflejos innatos son el seguro de supervivencia para los recién nacidos. Desde el punto de vista corporal, sin duda el reflejo de succión es el gran protagonista, ya que le garantiza la alimentación, pero ¿y desde el punto de vista afectivo? Para asegurarse la protección de sus padres, el bebé dispone del reflejo innato de asir con las manos (y con los pies). Agarrar la mano del niño siempre es una respuesta a su necesidad por obtener seguridad y afecto.
Este dictado innato me vino a la mente cuando conocí el estremecedor caso de Sabrina, la niña haitiana a la que rescataron tras el devastador terremoto; esta pequeña guardaba en su puño el dedo de alguien que le había dado la mano para que no se sintiera sola, antes de quedar atrapado entre los escombros. Este gesto en la vida de la pequeña, nos recuerda crudamente lo importante que es el contacto con las manos para expresar amor y dar seguridad.
Todos los bebés, cuando están aprendiendo a andar, tienen miedo a caminar solos y se resisten a dar un paso separándose de la silla, el carro o la pared sobre la que se apoyan. Salvo que un adulto les dé la mano; es entonces cuando se ponen en marcha con una seguridad que roza la temeridad: les vemos bajar (más bien arrojarse) por las escaleras o bordillos de las aceras. El sentirse asidos a una mano fuerte les da una confianza total para afrontar lo que solos son incapaces de hacer.
También se ha demostrado médicamente que las personas que atraviesan enfermedades dolorosas, se sienten físicamente aliviadas cuando una persona a la que quieren (alguno de sus padres, su marido o mujer) les da la mano. A todos nos es conocida la imagen de la mujer que durante el parto agarra la mano de su marido y la tritura mientras empuja, siendo esto de mayor ayuda que asirse a una fría empuñadura de hierro de la camilla de partos. Igualmente, el darse la mano es una de las mejores muestras de amor de los enamorados.
La mano abierta es símbolo de ofrecimiento, ayuda y proximidad. Es como si la puerta a nuestro corazón estuviera localizada en la palma de la mano. Al coger la mano a nuestros hijos (o parejas) les transmitimos seguridad y cariño. Sólo hay dos gestos tan significativos como este: el abrazo y el beso. Tiende tu mano a tu hijo… y a los demás.
Este dictado innato me vino a la mente cuando conocí el estremecedor caso de Sabrina, la niña haitiana a la que rescataron tras el devastador terremoto; esta pequeña guardaba en su puño el dedo de alguien que le había dado la mano para que no se sintiera sola, antes de quedar atrapado entre los escombros. Este gesto en la vida de la pequeña, nos recuerda crudamente lo importante que es el contacto con las manos para expresar amor y dar seguridad.
Todos los bebés, cuando están aprendiendo a andar, tienen miedo a caminar solos y se resisten a dar un paso separándose de la silla, el carro o la pared sobre la que se apoyan. Salvo que un adulto les dé la mano; es entonces cuando se ponen en marcha con una seguridad que roza la temeridad: les vemos bajar (más bien arrojarse) por las escaleras o bordillos de las aceras. El sentirse asidos a una mano fuerte les da una confianza total para afrontar lo que solos son incapaces de hacer.
También se ha demostrado médicamente que las personas que atraviesan enfermedades dolorosas, se sienten físicamente aliviadas cuando una persona a la que quieren (alguno de sus padres, su marido o mujer) les da la mano. A todos nos es conocida la imagen de la mujer que durante el parto agarra la mano de su marido y la tritura mientras empuja, siendo esto de mayor ayuda que asirse a una fría empuñadura de hierro de la camilla de partos. Igualmente, el darse la mano es una de las mejores muestras de amor de los enamorados.
La mano abierta es símbolo de ofrecimiento, ayuda y proximidad. Es como si la puerta a nuestro corazón estuviera localizada en la palma de la mano. Al coger la mano a nuestros hijos (o parejas) les transmitimos seguridad y cariño. Sólo hay dos gestos tan significativos como este: el abrazo y el beso. Tiende tu mano a tu hijo… y a los demás.
miércoles, 18 de enero de 2012
Asma infantil: ¿por exceso de higiene y contaminación?
No es sólo por la contaminación atmosférica que, año tras año, aumentan los casos de asma infantil. Demasiada higiene también perjudica a los bebés, impidiendo que el pequeño tenga contacto con antígenos, evitando que su sistema inmunológico sea estimulado. El asma, en la población infantil española, creció un 2 a 3 por ciento en los últimos diez años.
El doctor Marcel Ibero, presidente de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica (SEICAP) explicó en la III Jornada Nacional de Asma Infantil que una de las causas de este incremento puede deberse al exceso de higiene. Puede chocarnos esta afirmación, ya que siempre se nos ha recomendado en los primeros meses de vida, la esterilización de biberones, tetinas y chupetes, pero resulta que este procedimiento podría “impedir el contacto del recién nacido y lactante con antígenos que estimulen su sistema inmunológico” y por tanto, aumentar su la tendencia a tener asma en la infancia.
Hasta ahora hemos atendido a cómo nos llegan los alergenos a través del aire que respiramos: polen, ácaros, moho, pelaje de animales, etc., pero el Dr. Ibero nos alerta además de que la contaminación atmosférica por partículas diesel aumenta la circulación de alergenos del aire y ésto repercute en el incremento de esta afección respiratoria. Por tanto, la disminución de la prevalencia del asma pasa entonces por reducir la contaminación atmosférica.
Por otra parte, durante esta jornada se presentó la Guía Española para el Manejo del Asma para catalogar desde los primeros síntomas al niño para un correcto diagnóstico y tratamiento. El tratamiento de cada niño dependerá según el Dr. Ibero de tipo de fenotipo al que pertenezca el niño: sibilanes transitorios (asma que remite entre los 4 y 6 años), sibilantes no atópicos (asma que remite entre los 9 y 11 años), y sibilantes atópicos, que son los alérgicos que requieren un tratamiento antialérgico específico para no terminar sufriendo asma de adultos.
Además de reducir en la medida de lo posible los factores desencadenantes, el especialista explica la importancia de identificarlos y de no sobretratar (dar un excesivo tratamiento) a los niños que van a curarse por sí solos (sibilantes transitorios o no atópicos) y de tratar eficazmente a aquellos que no lo harán para que el tratamiento sea efectivo. Un paso más para la prevención del asma, es sin duda una buena noticia para la salud de los niños.
El doctor Marcel Ibero, presidente de la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica (SEICAP) explicó en la III Jornada Nacional de Asma Infantil que una de las causas de este incremento puede deberse al exceso de higiene. Puede chocarnos esta afirmación, ya que siempre se nos ha recomendado en los primeros meses de vida, la esterilización de biberones, tetinas y chupetes, pero resulta que este procedimiento podría “impedir el contacto del recién nacido y lactante con antígenos que estimulen su sistema inmunológico” y por tanto, aumentar su la tendencia a tener asma en la infancia.
Hasta ahora hemos atendido a cómo nos llegan los alergenos a través del aire que respiramos: polen, ácaros, moho, pelaje de animales, etc., pero el Dr. Ibero nos alerta además de que la contaminación atmosférica por partículas diesel aumenta la circulación de alergenos del aire y ésto repercute en el incremento de esta afección respiratoria. Por tanto, la disminución de la prevalencia del asma pasa entonces por reducir la contaminación atmosférica.
Por otra parte, durante esta jornada se presentó la Guía Española para el Manejo del Asma para catalogar desde los primeros síntomas al niño para un correcto diagnóstico y tratamiento. El tratamiento de cada niño dependerá según el Dr. Ibero de tipo de fenotipo al que pertenezca el niño: sibilanes transitorios (asma que remite entre los 4 y 6 años), sibilantes no atópicos (asma que remite entre los 9 y 11 años), y sibilantes atópicos, que son los alérgicos que requieren un tratamiento antialérgico específico para no terminar sufriendo asma de adultos.
Además de reducir en la medida de lo posible los factores desencadenantes, el especialista explica la importancia de identificarlos y de no sobretratar (dar un excesivo tratamiento) a los niños que van a curarse por sí solos (sibilantes transitorios o no atópicos) y de tratar eficazmente a aquellos que no lo harán para que el tratamiento sea efectivo. Un paso más para la prevención del asma, es sin duda una buena noticia para la salud de los niños.
martes, 17 de enero de 2012
Cómo vestir a nuestros bebés cuando hace frío
¿Cómo voy a vestir a mi bebé para salir hoy, que hace tanto frío? No siempre es fácil elegir la ropita adecuada. Nada más tener a mi primer bebé, me dijeron que los bebés recién nacidos no pueden regular bien la temperatura corporal, por lo que hay que abrigarles bastante para que no pierdan calor. Posteriormente, te recomiendan que, ya que su movilidad es reducida, deben llevar una prenda de ropa más que nosotras.
Los cambios bruscos de temperatura son los principales enemigos de los recién nacidos durante el invierno. Eso de que haga frío por la mañana y calorcito al mediodía, puede molestar e incluso enfermar a nuestro bebé. El otoño e invierno son épocas difíciles para vestir al bebé. Muchas veces, temiendo que puedan coger frío, los abrigamos en exceso y otras veces, viendo el sol que luce desde la ventana, nos confiamos y les abrigamos poco.
Ante el pronóstico de un día frío, las mamás solemos coger a nuestros retoños y enfundarlos en un candoroso y abrigado buzo, pero antes de hacerlo tenemos que tener en cuenta cómo vamos a desplazarnos y adónde vamos a ir, ya que no es lo mismo que estemos al aire libre, que vayamos a un centro comercial o entremos y salgamos del frío al calor. Debemos procurar que la temperatura del bebé sea lo más constante posible para evitar que nuestros bebés puedan sufrir las típicas agresiones del frío en su piel como sabañones, sequedad, labios cortados, eczemas dermatitis, o incluso afecciones por virus.
Debemos considerar, además del defecto de ropa, que también es poco aconsejable el exceso de ropa, ya que el sobrecalentamiento, hace que se sofoquen, suden y se pongan colorados como cangrejos cocidos. La clave está en elegir la ropita más adecuada para nuestro bebé, previendo las circunstancias de nuestras salidas.
Debemos elegir ropita de un tejido que permita transpirar, y que sea cómoda a la hora de desprendernos de alguna prenda o de cambiarle el culete, para evitar que acaben como pollos asados. Muchos de los catarros se cogen después de haber sudado, cuando el sudor desprendido moja la ropita y queda fría en contacto con la piel, así que para evitarlo lo mejor es observar la temperatura del ambiente en la calle y elegir un horario en el que el sol esté alto, para evitar las temperaturas más extremas del día; adecuar la cantidad de ropa al lugar dónde nos encontremos y controlar la temperatura corporal del pequeño, observando el aspecto de su piel, tocándoles la nuca y el cuello u observando el color de la piel (las manos, a veces están frías, pero no porque tengan frío, sino porque se las chupan).
Es conveniente también que seamos previsoras y que en su bolsa de paseo llevemos siempre alguna prenda extra: chaquetita, gorrito o guantes por si las inclemencias se presentan de repente o cambia bruscamente la temperatura cuando deja de darnos la luz del sol. ¡Así se las gasta el invierno!
Los cambios bruscos de temperatura son los principales enemigos de los recién nacidos durante el invierno. Eso de que haga frío por la mañana y calorcito al mediodía, puede molestar e incluso enfermar a nuestro bebé. El otoño e invierno son épocas difíciles para vestir al bebé. Muchas veces, temiendo que puedan coger frío, los abrigamos en exceso y otras veces, viendo el sol que luce desde la ventana, nos confiamos y les abrigamos poco.
Ante el pronóstico de un día frío, las mamás solemos coger a nuestros retoños y enfundarlos en un candoroso y abrigado buzo, pero antes de hacerlo tenemos que tener en cuenta cómo vamos a desplazarnos y adónde vamos a ir, ya que no es lo mismo que estemos al aire libre, que vayamos a un centro comercial o entremos y salgamos del frío al calor. Debemos procurar que la temperatura del bebé sea lo más constante posible para evitar que nuestros bebés puedan sufrir las típicas agresiones del frío en su piel como sabañones, sequedad, labios cortados, eczemas dermatitis, o incluso afecciones por virus.
Debemos considerar, además del defecto de ropa, que también es poco aconsejable el exceso de ropa, ya que el sobrecalentamiento, hace que se sofoquen, suden y se pongan colorados como cangrejos cocidos. La clave está en elegir la ropita más adecuada para nuestro bebé, previendo las circunstancias de nuestras salidas.
Debemos elegir ropita de un tejido que permita transpirar, y que sea cómoda a la hora de desprendernos de alguna prenda o de cambiarle el culete, para evitar que acaben como pollos asados. Muchos de los catarros se cogen después de haber sudado, cuando el sudor desprendido moja la ropita y queda fría en contacto con la piel, así que para evitarlo lo mejor es observar la temperatura del ambiente en la calle y elegir un horario en el que el sol esté alto, para evitar las temperaturas más extremas del día; adecuar la cantidad de ropa al lugar dónde nos encontremos y controlar la temperatura corporal del pequeño, observando el aspecto de su piel, tocándoles la nuca y el cuello u observando el color de la piel (las manos, a veces están frías, pero no porque tengan frío, sino porque se las chupan).
Es conveniente también que seamos previsoras y que en su bolsa de paseo llevemos siempre alguna prenda extra: chaquetita, gorrito o guantes por si las inclemencias se presentan de repente o cambia bruscamente la temperatura cuando deja de darnos la luz del sol. ¡Así se las gasta el invierno!
sábado, 14 de enero de 2012
Abrazo a los recién nacidos
Con el primer bebé, todo es una novedad, y cada cosa nos parece que debe ser realizada con el mayor cuidado y consenso posible. Por eso a veces tendemos a seguir a pies juntillas los consejos de los médicos y enfermeras, de nuestros familiares, de nuestros amigos y de las personas que pasan por el pasillo si opinan sobre algo... A mí nunca se me olvidará lo de abrazar el recién nacido.
En mi primer parto, me tocó una matrona que era una mezcla entre el sargento de hierro y la madrastra de Blancanieves. Bromas aparte, era una persona con gran experiencia y no mucho tacto con las madres, y a mí me recomendó vivamente no coger al bebé en brazos más que lo imprescindible, para evitar que se acostumbrara y me tocara soportar largas noches de desconsuelo de un bebé malacostumbrado desde sus primeros días de vida a estar en brazos de su padres.
Precisamente mi primer niño sufría de fuertes cólicos, a lo que se unía unos poderosos pulmones, así que lloraba desconsoladamente de forma que creo se debía de oir su llanto a 500 metros a la redonda. Mi marido y yo nos deshacíamos en caricias y palabras suaves, y sólo cuando yo lo cogía para darle el pecho se calmaba mi chiquitín.
Ya con nuestro segundo hijo, aprendimos ambos que, las primeras horas o días tras el parto, el bebé debe estar en brazos de sus padres todo el tiempo que necesite. Unos bebés son tranquilos y les basta el tiempo de la lactancia, otros se asustan más, o tienen dolores de tripita, o cualquier otro problema que les hace demandar el calor de sus papás. Si este es el caso, no hay ningún problema en cogerlos, abrazarlos, darles calor, hacerles sentirse seguros, cercanos al corazón de sus padres – eso calma a cualquier bebé que no tenga un serio problema de salud.
Quizá el bebé se malacostumbre a estar en brazos de sus padres si se le coge constantemente durante los primeros meses. Pero durante los primeros momentos de su vida, tras salir del vientre materno en que tienen todo lo que necesitan y empiezan a depender de acciones de terceros para no tener frío, ni hambre, ni sentirse sucios ni inseguros, los abrazos y caricias de sus papás son la mejor ayuda posible. Esto lo dicta el sentido común; y cualquier madre del mundo lo corroboraría ante la sargento de hierro...
En mi primer parto, me tocó una matrona que era una mezcla entre el sargento de hierro y la madrastra de Blancanieves. Bromas aparte, era una persona con gran experiencia y no mucho tacto con las madres, y a mí me recomendó vivamente no coger al bebé en brazos más que lo imprescindible, para evitar que se acostumbrara y me tocara soportar largas noches de desconsuelo de un bebé malacostumbrado desde sus primeros días de vida a estar en brazos de su padres.
Precisamente mi primer niño sufría de fuertes cólicos, a lo que se unía unos poderosos pulmones, así que lloraba desconsoladamente de forma que creo se debía de oir su llanto a 500 metros a la redonda. Mi marido y yo nos deshacíamos en caricias y palabras suaves, y sólo cuando yo lo cogía para darle el pecho se calmaba mi chiquitín.
Ya con nuestro segundo hijo, aprendimos ambos que, las primeras horas o días tras el parto, el bebé debe estar en brazos de sus padres todo el tiempo que necesite. Unos bebés son tranquilos y les basta el tiempo de la lactancia, otros se asustan más, o tienen dolores de tripita, o cualquier otro problema que les hace demandar el calor de sus papás. Si este es el caso, no hay ningún problema en cogerlos, abrazarlos, darles calor, hacerles sentirse seguros, cercanos al corazón de sus padres – eso calma a cualquier bebé que no tenga un serio problema de salud.
Quizá el bebé se malacostumbre a estar en brazos de sus padres si se le coge constantemente durante los primeros meses. Pero durante los primeros momentos de su vida, tras salir del vientre materno en que tienen todo lo que necesitan y empiezan a depender de acciones de terceros para no tener frío, ni hambre, ni sentirse sucios ni inseguros, los abrazos y caricias de sus papás son la mejor ayuda posible. Esto lo dicta el sentido común; y cualquier madre del mundo lo corroboraría ante la sargento de hierro...
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