La piel durante el embarazo viene a ser un lienzo donde pueden quedar dibujados, al menos de manera temporal, lo efectos hormonales, vasculares e inmunológicos propios de nuestro estado. Así es posible que nos digan que tenemos la piel más bonita y luminosa que nunca, pero también puede que nuestro cuerpo presente eczemas, irritaciones, picores, rojeces, sequedad o manchas, no tan hermosas. Casi ninguna mujer queda libre de experimentar, en mayor o menor medida, cambios en la piel de su cuerpo.
Durante el embarazo se produce un abastecimiento mayor de sangre en los órganos del cuerpo y se incrementa por ello la temperatura basal, esto estimula la secreción de las glándulas sebáceas y de ahí que podamos tener una piel más luminosa o que seamos mucho más susceptibles a las irritaciones debidas al sol, al sudor, al calor, a los productos cosmético (jabones, desodorantes y perfumes), a la bisutería o a los alimentos. ¡Deberíamos poner especial cuidado con nuestra piel ahora que se nos avecina una época de calor!
El verano puede traer consigo algunos trastornos en la piel de la embarazada como irritaciones, granitos o urticarias por sudor o calor, además puede agravar las antiestéticas manchas de la piel, especialmente de la cara. El cloasma gravídico se da casi en el 70 por ciento de las mujeres embarazadas y se acentúa en los últimos meses cuando los niveles hormonales más elevados. La exposición al sol empeora estas manchas de color marrón en el rostro (a modo de máscara), que desgraciadamente no podemos evitar. Pero aunque no podemos controlar su aparición, debida a los efectos hormonales, al menos, podemos disminuirlos, evitando la exposición a los rayos UV y empleando un protección solar alta. Terminada la lactancia, el dermatólogo puede indicarnos cremas para clarear la piel que, en cualquier caso, acabarán desapareciendo.
Para cuidar la piel durante el embarazo lo mejor es tener una buena hidratación de la piel, tanto por fuera como por dentro. Beber líquido abundante y emplear cremas o aceites hidratantes al final del baño que contengan vitaminas A y D. Evitar baños prolongados, los efectos negativos del calor y el sol y cremas o productos cosméticos agresivos (cremas anticelulíticas, antiarrugas, perfumes, etc…). Mantener una dieta sana y equilibrada para no ganar más peso del recomendado y emplear ropa de tejidos transpirables y cómodos.
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jueves, 24 de mayo de 2012
jueves, 26 de abril de 2012
El desarrollo del bebé en el útero
El desarrollo de nuestro bebé siempre es motivo de interés para los padres. En los primeros meses de vida, los bebés parecen evolucionar a una velocidad e intensidad vertiginosas; sus avances físicos y psicológicos son asombrosos.
Ahora bien, el desarrollo de nuestro bebé en el útero es, si cabe, lo más impresionante nunca visto. Ahora la ciencia nos muestra una maravillosa ventana al increíble y espectacular periodo de gestación de un nuevo ser humano. Mamás, sois únicas, mirad lo que se cuece en vuestro interior y disfrutadlo….
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Ahora bien, el desarrollo de nuestro bebé en el útero es, si cabe, lo más impresionante nunca visto. Ahora la ciencia nos muestra una maravillosa ventana al increíble y espectacular periodo de gestación de un nuevo ser humano. Mamás, sois únicas, mirad lo que se cuece en vuestro interior y disfrutadlo….
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jueves, 1 de marzo de 2012
Papás embarazados
El hombre, al igual que la mujer, empieza a formarse como padre antes de poder ver la carita de su hijo. Si bien es cierto que el hombre no está provisto de útero ni otros requisitos anatómicos para albergar la vida de un bebé, es coopartícipe en el hecho de engendrar una vida y por tanto, el proceso del embarazo también es importante para él.
Cada vez son más los papás que se involucran en todo lo concerniente a sus hijos, ya desde que están en el vientre. Los hombres actualmente participan plenamente de la vivencia gozosa del embarazo de su mujer y reconocen su responsabilidad en la construcción de una familia. Asimismo, son de un gran apoyo en el parto, posparto, lactancia y, son mucho más activos que antes en el cuidado de sus hijos.
Los papás no quieren perderse estos momentos porque saben que esta etapa inicial de su paternidad le aportará grandes experiencias. Así que no nos extraña en absoluto que los hombres ahora participen activamente en el embarazo de su esposa; pero lo que, sin duda, sí nos sorprende es que algunos padres puedan experimentar físicamente síntomas y efectos de un embarazo, mostrando una empatía con las futuras mamás fuera de lo normal.
Yo no pude creer hasta que lo vi, que el vecino de mi hermano tuviera manchas en la cara durante el embarazo de su esposa. Al igual que ella, mostraba en su piel el cloasma gravídico típico de las embarazadas. Pues bien, parece que el embarazo psicológico de los futuros papás es más habitual de lo que puede parecer. No sólo pueden implicarse desde un principio o pueden sufrir las ansiedades, temores y emociones propios de las madres, sino que también algunos pueden experimentar en su propio cuerpo los cambios y molestias físicas de un embarazo. Dolores de espalda, mareos, calambres, mayor apetito, etc. aparecen mientras su mujer también los sufre y desaparecen tras el parto. La cuestión más sorprendente es que estos efectos puedan deberse no sólo a aspectos psicológicos, sino a cambios hormonales iguales o parecidos a los que tienen sus mujeres.
El doctor Arthur Brennan de la universidad de Kingson piensa que los hombres pueden sentirse embarazados, debido también a las hormonas, especialmente al aumento de la producción de prolactina, asociada a la lactancia. Después de esto, ¿qué queréis que os diga?, parece que la naturaleza también prepara a los hombres para la paternidad ¿o debería decir maternidad? En fin, ¡qué lío!
Patro Gabaldón
Cada vez son más los papás que se involucran en todo lo concerniente a sus hijos, ya desde que están en el vientre. Los hombres actualmente participan plenamente de la vivencia gozosa del embarazo de su mujer y reconocen su responsabilidad en la construcción de una familia. Asimismo, son de un gran apoyo en el parto, posparto, lactancia y, son mucho más activos que antes en el cuidado de sus hijos.
Los papás no quieren perderse estos momentos porque saben que esta etapa inicial de su paternidad le aportará grandes experiencias. Así que no nos extraña en absoluto que los hombres ahora participen activamente en el embarazo de su esposa; pero lo que, sin duda, sí nos sorprende es que algunos padres puedan experimentar físicamente síntomas y efectos de un embarazo, mostrando una empatía con las futuras mamás fuera de lo normal.
Yo no pude creer hasta que lo vi, que el vecino de mi hermano tuviera manchas en la cara durante el embarazo de su esposa. Al igual que ella, mostraba en su piel el cloasma gravídico típico de las embarazadas. Pues bien, parece que el embarazo psicológico de los futuros papás es más habitual de lo que puede parecer. No sólo pueden implicarse desde un principio o pueden sufrir las ansiedades, temores y emociones propios de las madres, sino que también algunos pueden experimentar en su propio cuerpo los cambios y molestias físicas de un embarazo. Dolores de espalda, mareos, calambres, mayor apetito, etc. aparecen mientras su mujer también los sufre y desaparecen tras el parto. La cuestión más sorprendente es que estos efectos puedan deberse no sólo a aspectos psicológicos, sino a cambios hormonales iguales o parecidos a los que tienen sus mujeres.
El doctor Arthur Brennan de la universidad de Kingson piensa que los hombres pueden sentirse embarazados, debido también a las hormonas, especialmente al aumento de la producción de prolactina, asociada a la lactancia. Después de esto, ¿qué queréis que os diga?, parece que la naturaleza también prepara a los hombres para la paternidad ¿o debería decir maternidad? En fin, ¡qué lío!
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jueves, 9 de febrero de 2012
Los loquios: cómo actuar
El posparto, normalmente, es lo menos difundido de todo el proceso biológico de tener un hijo. Nos parece oír campanas sobre las pérdidas sanguinolentas o hemorragias que tendremos, las molestias en la subida de la leche, la recuperación de la silueta, la reanudación de las relaciones sexuales, pero muchas veces, con nuestro primer hijo navegamos en un mar de dudas.
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miércoles, 8 de febrero de 2012
Consejos dietéticos para el niño bajo en defensas
Es frecuente de durante una enfermedad larga o un tratamiento continuado bajen las defensas; asimismo hay épocas del año o de la vida en las que somos más vulnerables a los virus y enfermedades por lo que es interesante conocer que una buena alimentación es una gran aliada a la hora de aportarnos energía, y fundamental para potenciar y renovar nuestro organismo.
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lunes, 6 de febrero de 2012
Carta de una adolescente a su hijo no nacido
La vida, a veces, nos corta trajes que nos quedan 3 ó 4 tallas más grandes, algo que nos exige madurar repentinamente y vivir a toda velocidad…. Seguramente, todos nosotros hemos necesitado en alguna ocasión de una palabra de aliento, una mano amiga, un consejo amable o una mirada comprensiva. Buen ejemplo de la necesidad de afrontar los problemas, de darles la vuelta o reconocer que somos vulnerables es la carta que una joven escribe a su hijo no nacido.
Es una historia enternecedora, un pudo haber sido y no fue, un amor insatisfecho, un gran pesar, una presencia constante, la búsqueda de perdón… todo esto es el poso que me deja al leer esta hermosa carta. Sin ánimo de levantar ampollas, dejo este testimonio de alguien que ha vivido y está viviendo en primera persona la pérdida de un hijo, para que pueda servir de ayuda y reflexión a mujeres que se planteen pasar por el duro y doloroso trance de un aborto.
“Querido bebé: Soy tu mamá, la que se equivoca y la que gracias a ti ya tiene ese título tan hermoso. Lo primero que te quiero decir es perdón por no darte la oportunidad de vivir que te mereces. Tú no tienes la culpa de las negligencias que tu papá y yo hemos podido cometer. Hoy me doy cuenta de que hemos actuado de un modo muy egoísta.
Una vez me dijeron que por ser mujer entendería de estas cosas de la maternidad, pero la verdad es que nadie más que nuestros hijos nos enseñan a ser padres. No es fácil, sobre todo con el primero, con quien recibimos el título de ‘mamá’, pero con el que, con amor, nos equivocamos muchas veces.
Eres mi primer hijo o hija y así te reconozco. Tú nunca fuiste un error y ahora yo trato de incluirte en mi vida. No lo tomes como una excusa pero llegaste en un momento muy difícil, tu padre y yo estudiando y sin la madurez y recursos necesarios para responsabilizarnos de tus primeros pasos. Estoy a la vez contenta y muy triste de saber que hubiera podido ser mamá. Quiero que sepas que me llena de orgullo poder decirte que fuiste concebido con mucho amor. La decisión que tomamos fue muy dura, MUY DURA y no se supera fácilmente, por no decir que no se supera nunca.
Me has enseñado en unos días más que en muchos años de escuela. Estarás presente en mí toda la vida y espero que más adelante pueda formar una familia contigo en el corazón y contando a tus hermanos que tú eres el mayor.
Es una historia enternecedora, un pudo haber sido y no fue, un amor insatisfecho, un gran pesar, una presencia constante, la búsqueda de perdón… todo esto es el poso que me deja al leer esta hermosa carta. Sin ánimo de levantar ampollas, dejo este testimonio de alguien que ha vivido y está viviendo en primera persona la pérdida de un hijo, para que pueda servir de ayuda y reflexión a mujeres que se planteen pasar por el duro y doloroso trance de un aborto.
“Querido bebé: Soy tu mamá, la que se equivoca y la que gracias a ti ya tiene ese título tan hermoso. Lo primero que te quiero decir es perdón por no darte la oportunidad de vivir que te mereces. Tú no tienes la culpa de las negligencias que tu papá y yo hemos podido cometer. Hoy me doy cuenta de que hemos actuado de un modo muy egoísta.
Una vez me dijeron que por ser mujer entendería de estas cosas de la maternidad, pero la verdad es que nadie más que nuestros hijos nos enseñan a ser padres. No es fácil, sobre todo con el primero, con quien recibimos el título de ‘mamá’, pero con el que, con amor, nos equivocamos muchas veces.
Eres mi primer hijo o hija y así te reconozco. Tú nunca fuiste un error y ahora yo trato de incluirte en mi vida. No lo tomes como una excusa pero llegaste en un momento muy difícil, tu padre y yo estudiando y sin la madurez y recursos necesarios para responsabilizarnos de tus primeros pasos. Estoy a la vez contenta y muy triste de saber que hubiera podido ser mamá. Quiero que sepas que me llena de orgullo poder decirte que fuiste concebido con mucho amor. La decisión que tomamos fue muy dura, MUY DURA y no se supera fácilmente, por no decir que no se supera nunca.
Me has enseñado en unos días más que en muchos años de escuela. Estarás presente en mí toda la vida y espero que más adelante pueda formar una familia contigo en el corazón y contando a tus hermanos que tú eres el mayor.
El botiquín para tu hijo: Medicinas, tiritas y dedicación
Cuando regresé a casa con mi bebé en brazos, después de dar a luz, me di cuenta de que me faltaban algunas cosillas. Yo, como cualquier mamá, había preparado su nidito con todos los detalles, pero pronto comprobé que debía de ir a una farmacia a comprar gasas, sueritos, algodón, crema hidratante, alcohol de 70º… parece que las novatas no solemos tener en cuenta estas pequeñeces.
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Escrito por Patro Gabaldón para Guiainfantil.com
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viernes, 3 de febrero de 2012
Falta de concentración durante el embarazo
Me encanta seguir aprendiendo cosas sobre el embarazo y en esta ocasión he leído algo referente a un síntoma que puede afectarnos durante la gestación, algo menos conocido. No se trata de ninguna alteración física como náuseas, dolor de espalda, aumento de peso, etc., sino del “síndrome de cabeza de chorlito” ¿gracioso nombre, verdad? Los cambios físicos y hormonales nos llevan irremediablemente a experimentar una mayor torpeza física, pero es que además parece que también podemos tener una mayor “torpeza mental” ¡lo que nos faltaba!
Visto desde fuera podría parecer que tuviéramos la cabeza en las nubes o que nos diera todo igual ¿Será que tenemos la mente únicamente puesta en nuestro bebé y no cabe ningún otro pensamiento que podamos recordar a corto plazo? Desde luego las prioridades pueden cambiar estando embarazada, puede ser normal que nuestro embarazo ocupe el primer puesto en la parrilla de salida de nuestro pensamiento, pero no creo que una mujer pueda descuidar sus tareas cotidianas por el simple hecho de estar embarazada. Por si acaso, lo mejor es que no se entere el jefe.
Fuera de bromas, no se trata de que hayamos descendido unas cuantos peldaños en la escala evolutiva ni que hayamos perdido capacidad intelectual, lo que parece ocurrir es que por efecto de las hormonas nuestra memoria puede verse alterada, de manera que algunas embarazadas pueden volverse más despistadas, se olvidan más fácilmente de las cosas o tienen descuidos como dónde han aparcado el coche, el pago de un recibo urgente, etc. ¡Menos mal, que se trata de un síntoma temporal!
No sé si alguna de vosotras habréis experimentado este síndrome o no, pero lo mejor desde luego es lo combatamos de alguna manera para que no podamos tener descuidos graves. Para ello, tendremos que hacer el ejercicio de apuntar diariamente las tareas que tenemos que realizar, por medio de agendas, pos-it, o recordatorios electrónicos; pero si nos preocupa realmente, deberíamos de hacer un mayor hincapié en no caer en olvido, empezando a realizar las cosas poniendo todos nuestros sentidos (no de manera automática como solemos hacerlo), siendo conscientes en todo momento. Asimismo también podemos entrenar nuestra memoria a través de juegos y actividades de entrenamiento como: sudokus, crucigramas y juegos para potenciar la memoria y habilidades intelectuales. Pero, si alguna de vosotras es despistada por naturaleza siempre podéis echarle la culpa a vuestras hormonas.
Visto desde fuera podría parecer que tuviéramos la cabeza en las nubes o que nos diera todo igual ¿Será que tenemos la mente únicamente puesta en nuestro bebé y no cabe ningún otro pensamiento que podamos recordar a corto plazo? Desde luego las prioridades pueden cambiar estando embarazada, puede ser normal que nuestro embarazo ocupe el primer puesto en la parrilla de salida de nuestro pensamiento, pero no creo que una mujer pueda descuidar sus tareas cotidianas por el simple hecho de estar embarazada. Por si acaso, lo mejor es que no se entere el jefe.
Fuera de bromas, no se trata de que hayamos descendido unas cuantos peldaños en la escala evolutiva ni que hayamos perdido capacidad intelectual, lo que parece ocurrir es que por efecto de las hormonas nuestra memoria puede verse alterada, de manera que algunas embarazadas pueden volverse más despistadas, se olvidan más fácilmente de las cosas o tienen descuidos como dónde han aparcado el coche, el pago de un recibo urgente, etc. ¡Menos mal, que se trata de un síntoma temporal!
No sé si alguna de vosotras habréis experimentado este síndrome o no, pero lo mejor desde luego es lo combatamos de alguna manera para que no podamos tener descuidos graves. Para ello, tendremos que hacer el ejercicio de apuntar diariamente las tareas que tenemos que realizar, por medio de agendas, pos-it, o recordatorios electrónicos; pero si nos preocupa realmente, deberíamos de hacer un mayor hincapié en no caer en olvido, empezando a realizar las cosas poniendo todos nuestros sentidos (no de manera automática como solemos hacerlo), siendo conscientes en todo momento. Asimismo también podemos entrenar nuestra memoria a través de juegos y actividades de entrenamiento como: sudokus, crucigramas y juegos para potenciar la memoria y habilidades intelectuales. Pero, si alguna de vosotras es despistada por naturaleza siempre podéis echarle la culpa a vuestras hormonas.
martes, 31 de enero de 2012
¿Parto con epidural o sin ella?
Cada mujer habla según su propia experiencia, muchas hablan de que la epidural fue lo mejor del mundo para ellas, ya que les permitió dar a luz de manera serena y consciente, otras que fue peor el remedio que la enfermedad, ya que sufrieron en sus carnes los efectos secundarios de cualquier anestesia o analgesia, y otras que el alivio esperado fue demasiado tardío para beneficiarse de él.
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jueves, 26 de enero de 2012
Cambios en el flujo vaginal durante el embarazo
Tener flujo abundante en los principios de la gestación es muy habitual entre las embarazadas y se considera normal, aunque pueda llevarnos a sospechar en un primer momento que se trata de una pérdida parecida a la regla o alguna infección. ¡Cuántos motivos sin importancia pueden preocuparnos durante el embarazo!
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lunes, 23 de enero de 2012
Antojos y aversiones durante el embarazo
Incluso antes de enterarnos que estamos embarazadas es frecuente que experimentemos ciertas aversiones a olores y a alimentos que antes nos gustaban y, de la misma manera, hay alimentos que ahora nos atraen enormemente. Especialmente, durante los tres primeros meses, las náuseas, los antojos, las indigestiones o la flatulencia forman parte de nuestro día a día, son signos de que nuestro cuerpo está experimentando grandes cambios.
Cuando estaba embarazada, yo sentía unas ansias locas por comer patatas fritas con kétchup, callos con chorizo o pepinillos en vinagre. Estas apetencias o excentricidades gastronómicas repentinas pueden tener también una explicación fisiológica. Seguramente, estén producidos por el efecto de las hormonas o por la necesidad de un incremento calórico o por la sensación constante de hambre (aunque luego suframos unas indigestiones horrorosas).
El gusto y también el olfato cambian, en mayor o menor medida, durante el embarazo; ambos sentidos están íntimamente relacionados, y pueden agudizarse de una manera extraordinaria. Aún recuerdo haber escuchado a mi hermana potentes arcadas ante la presencia de alimentos como el pescado o mariscos, que, curiosamente, sin estar embarazada le encantan.Se trata de una alteración fisiológica provocada por el aumento de estrógenos que provoca que la mujer tenga un olfato más prominente y una extrema sensibilidad a los olores, es mucho más acusado en los tres primeros meses cuando los cambios fisiológicos son más acusados, aunque posteriormente se normaliza o, al menos, disminuye hasta desaparecer completamente después del parto.
Dicen los entendidos que también existe un aspecto psicológico en esto de los antojos, puede ser que la embarazada necesite sentirse mimada por su pareja o puede necesitar dar rienda suelta a alguna apetencia que se desvíe de la dieta ideal, agravada por los estragos hormonales que le solicitan dulces u otros alimentos para paliar las náuseas.
Es bastante popular la creencia de que estos alimentos nos apetecen porque nuestro cuerpo, sabiamente, “nos lo pide”, pero esto es algo bastante dudoso, más bien parece responder a satisfacer imperiosamente una tentación gastronómica. Así que, por norma general, debemos de dar rienda suelta a los antojos siempre y cuando éstos no supongan una alimentación poco saludable (alimentos ni muy calóricos ni poco nutritivos). Los antojos deben ser consentidos cuando respondan a alimentos adecuados tanto para la madre como para su bebé. Por otra parte, los alimentos saludables que temporalmente nos producen aversión deben ser sustituidos por otros que nos proporcionen los mismos beneficios o aportes nutritivos. Y si la aversión es hacia alimentos poco nutritivos pues mejor para nosotras, aunque es bastante difícil que ninguna embarazada tenga aversión a su golosina o helado de chocolate favoritos.
Cuando estaba embarazada, yo sentía unas ansias locas por comer patatas fritas con kétchup, callos con chorizo o pepinillos en vinagre. Estas apetencias o excentricidades gastronómicas repentinas pueden tener también una explicación fisiológica. Seguramente, estén producidos por el efecto de las hormonas o por la necesidad de un incremento calórico o por la sensación constante de hambre (aunque luego suframos unas indigestiones horrorosas).
El gusto y también el olfato cambian, en mayor o menor medida, durante el embarazo; ambos sentidos están íntimamente relacionados, y pueden agudizarse de una manera extraordinaria. Aún recuerdo haber escuchado a mi hermana potentes arcadas ante la presencia de alimentos como el pescado o mariscos, que, curiosamente, sin estar embarazada le encantan.Se trata de una alteración fisiológica provocada por el aumento de estrógenos que provoca que la mujer tenga un olfato más prominente y una extrema sensibilidad a los olores, es mucho más acusado en los tres primeros meses cuando los cambios fisiológicos son más acusados, aunque posteriormente se normaliza o, al menos, disminuye hasta desaparecer completamente después del parto.
Dicen los entendidos que también existe un aspecto psicológico en esto de los antojos, puede ser que la embarazada necesite sentirse mimada por su pareja o puede necesitar dar rienda suelta a alguna apetencia que se desvíe de la dieta ideal, agravada por los estragos hormonales que le solicitan dulces u otros alimentos para paliar las náuseas.
Es bastante popular la creencia de que estos alimentos nos apetecen porque nuestro cuerpo, sabiamente, “nos lo pide”, pero esto es algo bastante dudoso, más bien parece responder a satisfacer imperiosamente una tentación gastronómica. Así que, por norma general, debemos de dar rienda suelta a los antojos siempre y cuando éstos no supongan una alimentación poco saludable (alimentos ni muy calóricos ni poco nutritivos). Los antojos deben ser consentidos cuando respondan a alimentos adecuados tanto para la madre como para su bebé. Por otra parte, los alimentos saludables que temporalmente nos producen aversión deben ser sustituidos por otros que nos proporcionen los mismos beneficios o aportes nutritivos. Y si la aversión es hacia alimentos poco nutritivos pues mejor para nosotras, aunque es bastante difícil que ninguna embarazada tenga aversión a su golosina o helado de chocolate favoritos.
jueves, 19 de enero de 2012
Ácido fólico también para los papás
Todos sabemos que el embarazo es un estado exclusivo de la mujer, que exigirá de ella estar en un buen estado de salud y de unos cuidados obstétricos para evitar riesgos en su gestación. Sin embargo, tener unos buenos hábitos de alimentación y buen estado físico no debe ser exclusividad de la futura madre. A la hora de buscar un embarazo, tanto la mujer como el hombre requieren de partir de una buena condición física que se produzca la fecundación, y el desarrollo y nacimiento de un hijo sano.
El 50 por ciento del milagro de la vida está en manos del hombre, del futuro papá, pero ¿qué puede hacer éste para concebir un hijo sano? Cada vez más los padres se involucran más en el embarazo de sus esposas y en el cuidado de sus hijos, cuidan de la alimentación familiar, saben de la importancia del descanso y de las revisiones de la embarazada, acompañan a las revisiones a sus parejas, a las ecografías y al momento del parto. Hoy más que nunca los hijos y el embarazo es cosa de dos, ya no se limitan a mirar desde la distancia a su mujer embarazada. Los papás pueden cuidar muy bien a su bebé desde los primeros momentos de su concepción y, por supuesto, tener ellos mismos hábitos saludables que les permita concebir un bebé sano.
Seguramente conocéis la importancia que tiene el ácido fólico, ya que éste es una de las vitaminas que juegan papel fundamental en la multiplicación celular que interviene en la producción de tejidos y órganos del embrión y feto. El consumo del ácido fólico reduce el riesgo de malformaciones, parto prematuro, bajo peso del bebé, defectos neuronales y en la columna vertebral. Normalmente se recomienda a la mujer tomarlo antes de la concepción, pero según un estudio realizado, se aconseja que también los padres lo tomen o incrementen su consumo antes de la concepción, ya que los hombres que tienen un mayor consumo de ácido fólico presentan menos anormalidades cromosómicas en su esperma.
La recomendación es, por tanto, que tanto el futuro papá como la futura mamá incrementen en 200 microgramos la cantidad diaria recomendable de ácido fólico (unos 400 microgramos diarios para el hombre y mujer adultos). Para llegar a estas cantidades se puede tomar directamente un complejo multivitamínico o píldoras de ácido fólico, o incrementar en nuestra dieta frutas y vegetales ricos en folatos, y cereales. Las frutas y verduras como el tomate, las espinacas, espárragos, naranja, aguacate, fresas, etc, son fundamentales para mejorar la calidad del esperma en el varón, además de proporcionar antioxidantes igualmente beneficiosos. Las legumbres y los cereales son también fuente importante de ácido fólico.
El 50 por ciento del milagro de la vida está en manos del hombre, del futuro papá, pero ¿qué puede hacer éste para concebir un hijo sano? Cada vez más los padres se involucran más en el embarazo de sus esposas y en el cuidado de sus hijos, cuidan de la alimentación familiar, saben de la importancia del descanso y de las revisiones de la embarazada, acompañan a las revisiones a sus parejas, a las ecografías y al momento del parto. Hoy más que nunca los hijos y el embarazo es cosa de dos, ya no se limitan a mirar desde la distancia a su mujer embarazada. Los papás pueden cuidar muy bien a su bebé desde los primeros momentos de su concepción y, por supuesto, tener ellos mismos hábitos saludables que les permita concebir un bebé sano.
Seguramente conocéis la importancia que tiene el ácido fólico, ya que éste es una de las vitaminas que juegan papel fundamental en la multiplicación celular que interviene en la producción de tejidos y órganos del embrión y feto. El consumo del ácido fólico reduce el riesgo de malformaciones, parto prematuro, bajo peso del bebé, defectos neuronales y en la columna vertebral. Normalmente se recomienda a la mujer tomarlo antes de la concepción, pero según un estudio realizado, se aconseja que también los padres lo tomen o incrementen su consumo antes de la concepción, ya que los hombres que tienen un mayor consumo de ácido fólico presentan menos anormalidades cromosómicas en su esperma.
La recomendación es, por tanto, que tanto el futuro papá como la futura mamá incrementen en 200 microgramos la cantidad diaria recomendable de ácido fólico (unos 400 microgramos diarios para el hombre y mujer adultos). Para llegar a estas cantidades se puede tomar directamente un complejo multivitamínico o píldoras de ácido fólico, o incrementar en nuestra dieta frutas y vegetales ricos en folatos, y cereales. Las frutas y verduras como el tomate, las espinacas, espárragos, naranja, aguacate, fresas, etc, son fundamentales para mejorar la calidad del esperma en el varón, además de proporcionar antioxidantes igualmente beneficiosos. Las legumbres y los cereales son también fuente importante de ácido fólico.
miércoles, 18 de enero de 2012
Cómo pueden ser las contracciones en el embarazo
Cuando leí que el útero es un órgano que puede aumentar su volumen en más de 24 veces, su capacidad más de 500 veces, y su peso de 70 gr. A 1 kg. aproximadamente, me quedé muy sorprendida. El útero es un músculo impresionante que permite albergar una nueva vida durante nueve meses y que, como todos los músculos, tiene una fase de contracción y otra de relajación. Una mujer está experimentando una contracción cuando el útero se contrae y su signo más claro es el endurecimiento de la tripa o abdomen.
Es normal que durante el embarazo experimentemos diferentes tipos de contracciones y ello no debe suponer una preocupación para nosotras, simplemente debemos reconocer algunos tipos de contracciones y saber que no todas nos van a desencadenar un posible parto prematuro.
Hasta las primeras 30 semanas y, generalmente cuando el bebé se mueve, podemos tener contracciones muy localizadas y de poca intensidad, estas contracciones nos servirán para cerrar el cuello del útero y evitar, precisamente, abortos espontáneos.
Aproximadamente a partir de los cinco meses de gestación, aparecen las denominadas con un nombre bien raro: las contracciones de Braxton Hicks que aumentan de manera progresiva según avanza el embarazo, y que en las últimas semanas se hacen más frecuentes; abarcan todo el útero y comienzan en la parte superior se extienden hacia abajo y, a veces, pueden causar molestias. Se diferencian de las verdaderas contracciones de parto en la propagación, la irregularidad (suelen ser aisladas) y porque suelen ser indoloras. Estas contracciones facilitan un buen flujo sanguíneo hacia la placenta, el endometrio y el bebé y, durante las últimas semanas del embarazo, pueden modificar el cuello del útero para reblandecerlo y acortarlo, en definitiva, preparar nuestro cuerpo gradualmente al momento del parto.
Para distinguir las verdaderas contracciones de parto, se consideran aspectos como la frecuencia, el intervalo o regularidad, la intensidad y la duración. Normalmente, las contracciones del trabajo del parto van siendo cada vez más frecuentes, entre 3 y 5 contracciones en 10 minutos; el intervalo transcurrido entre contracciones suele ser de igual duración, cada vez más regulares; la intensidad de la contracción o dureza que del útero suele aumentar; y la duración de las contracciones van extendiéndose de 30 segundos hasta unos 75 segundos, llegando a casi encadenarse unas con otras y dificultando la recuperación entre ellas, ahí la importancia de la respiración.
Las contracciones irán remitiendo cuando el cuello del útero alcance una dilatación de unos 10 cm que es cuando comenzará el expulsivo. Según casi todas las parturientas estas contracciones y el expulsivo son muy dolorosos, pero muchas veces dicen que el dolor está en relación con aspectos psicológicos de la mujer. Para las que lo hemos experimentado, creo que el parto, desde luego, no es jardín de rosas, aunque de él recojamos nuestro más hermoso fruto.
Es normal que durante el embarazo experimentemos diferentes tipos de contracciones y ello no debe suponer una preocupación para nosotras, simplemente debemos reconocer algunos tipos de contracciones y saber que no todas nos van a desencadenar un posible parto prematuro.
Hasta las primeras 30 semanas y, generalmente cuando el bebé se mueve, podemos tener contracciones muy localizadas y de poca intensidad, estas contracciones nos servirán para cerrar el cuello del útero y evitar, precisamente, abortos espontáneos.
Aproximadamente a partir de los cinco meses de gestación, aparecen las denominadas con un nombre bien raro: las contracciones de Braxton Hicks que aumentan de manera progresiva según avanza el embarazo, y que en las últimas semanas se hacen más frecuentes; abarcan todo el útero y comienzan en la parte superior se extienden hacia abajo y, a veces, pueden causar molestias. Se diferencian de las verdaderas contracciones de parto en la propagación, la irregularidad (suelen ser aisladas) y porque suelen ser indoloras. Estas contracciones facilitan un buen flujo sanguíneo hacia la placenta, el endometrio y el bebé y, durante las últimas semanas del embarazo, pueden modificar el cuello del útero para reblandecerlo y acortarlo, en definitiva, preparar nuestro cuerpo gradualmente al momento del parto.
Para distinguir las verdaderas contracciones de parto, se consideran aspectos como la frecuencia, el intervalo o regularidad, la intensidad y la duración. Normalmente, las contracciones del trabajo del parto van siendo cada vez más frecuentes, entre 3 y 5 contracciones en 10 minutos; el intervalo transcurrido entre contracciones suele ser de igual duración, cada vez más regulares; la intensidad de la contracción o dureza que del útero suele aumentar; y la duración de las contracciones van extendiéndose de 30 segundos hasta unos 75 segundos, llegando a casi encadenarse unas con otras y dificultando la recuperación entre ellas, ahí la importancia de la respiración.
Las contracciones irán remitiendo cuando el cuello del útero alcance una dilatación de unos 10 cm que es cuando comenzará el expulsivo. Según casi todas las parturientas estas contracciones y el expulsivo son muy dolorosos, pero muchas veces dicen que el dolor está en relación con aspectos psicológicos de la mujer. Para las que lo hemos experimentado, creo que el parto, desde luego, no es jardín de rosas, aunque de él recojamos nuestro más hermoso fruto.
lunes, 16 de enero de 2012
Cómo debe alimentarse una embarazada
Seguramente habéis escuchado alguna vez lo de: en el embarazo hay que comer por dos. Si tenemos en cuenta el tamaño y las características de “los dos protagonistas” en la gestación, esto es verdad, pero no lo es, si duplicamos nuestra ingesta de alimentos. ¿Acaso debe alimentarse con las mismas calorías una mujer adulta que un embrión diminuto? Evidentemente, no.
Durante la gestación todo lo que entra por la boca tiene importancia, lo que consume la madre la alimenta a ella y a su bebé y debemos encontrar el equilibrio entre cuánto comer y lo que comer. Muchas mujeres se alimentan mal, acuden a las calorías poco nutritivas de los alimentos facilones de comer que atenúan sus ardores o angustias matutinas. En los primeros meses, acuden a un picoteo irrefrenable por combatir el hambre canina que se nos despierta y muchas veces pierden la cuenta de las calorías ingeridas. Otras, por el contrario, se obsesionan por no ganar demasiado peso durante su embarazo, de esta manera podrán tener una figura estupenda al poco de dar a luz, a imagen de las modelos actuales; para ello, disminuyen los alimentos y tiran de sus propias reservas y, con ello, pueden poner en riesgo el desarrollo de su bebé.
Es sumamente importante que cuidemos nuestra alimentación cuando estamos encinta, ya que es decisivo para el buen desarrollo del feto que la mamá coma bien en calidad y en cantidad. Una mala alimentación puede causarnos al sobrepeso o la falta de acumulación de grasas tan importantes en el embarazo y la lactancia, y para el crecimiento de nuestro bebé. No debemos tener miedo a engordar, nuestra matrona o ginecólogo nos dirá cuál es el ritmo de aumento de peso en cada caso en particular.
De media, una mujer gestante debe engordar durante toda su gestación de 10 a 15 kg. dependiendo de sus constitución y del peso de partida antes del embarazo (en ningún caso, es recomendable menos de 9 kilos). Partir de un peso ideal antes de quedar embarazada es ideal, así sólo han de incrementar algo más la ingesta de calorías durante el 2 y 3 trimestre. Si engordamos algo más podremos reducirlo durante la lactancia, siguiendo una dieta baja en carbohidratos.
La alimentación ha de ser variada y nutritiva, consumiendo grupos básicos como los lácteos, carnes, pescados, huevos, cereales (preferentemente integrales), legumbres y frutos secos, así como frutas y hortalizas (garantizar los aportes de hierro, calcio, ácido fólico, etc.). Evitar los las harinas y azúcares refinados, fritos y alimentos precocinados.
Aunque debemos alimentarnos bien, tampoco debemos ser demasiado rígidas, siempre podemos permitirnos alguna que otra concesión especial tan apetecibles a veces cuando estamos embarazadas. Seguir una dieta ideal en el embarazo es el aliado perfecto para tener un hijo sano y para recuperar la figura después de dar a luz.
domingo, 15 de enero de 2012
Cuándo hay más posibilidades de quedar embarazada
Curiosamente, aunque tenemos a nuestra disposición muchísima información sólo con apretar unas cuantas teclas del ordenador, siguen circulando bastantes falsos mitos y confusión respecto a cómo se concibe un hijo, y no me refiero a la manera de hacerlo, sino a cómo conseguir embarazo o evitarlo sin el empleo de métodos anticonceptivos.
Los métodos naturales de control de la natalidad nos ofrecen una fuente importante de información en el conocimiento de nuestro propio cuerpo, la observación de los signos y síntomas que se presentan, de manera natural, durante nuestros ciclos menstruales nos ayudarán tanto a buscar embarazos como a evitarlos (si no empleamos otros anticonceptivos de mucha más difusión y popularidad).
Aspectos que debemos saber y aprender sobre nuestro cuerpo:
- Los métodos naturales son eficaces, sobre todo, a la hora que buscar un embarazo, ya que se centran en saber cuando se produce la ovulación, es decir el momento en el que se libera el óvulo que podrá ser fecundado por espermatozoide del hombre y, por tanto cuándo es el periodo de más fecundidad en la mujer.
- Pese a que la vida media del óvulo es de 12 a 24 horas y la de los espermatozoides de unos cuatro o cinco días, la posibilidad de quedarse embarazada no debemos ajustar demasiado nuestro calendario, ya que no tenemos una bola de cristal para poder observarlos.
- El día de la ovulación no es invariable, aunque suele ocurrir aproximadamente a mitad del ciclo, entre el 14º a 16º, ésta se puede producir antes o después de lo previsto debido a aspectos como el propio estímulo sexual o desajuste por causas anímicas o fisiológicas. Así que, aunque está muy extendido pensar que durante la regla no nos podemos quedar embarazadas, no debes emplearla como anticonceptivo porque sí podrías quedarte.
- La dificultad de estos métodos naturales estriba fundamentalmente en dos causas: una es interpretación correcta de los signos corporales, que requieren de cierta práctica. El método Billings, a través de la observación del moco cervical, necesita de entrenamiento previo para conocer el ciclo particular de una mujer, apuntando las características del flujo: elasticidad, color, cantidad, etc. En segundo lugar, estos métodos exigen unos periodos obligatorios de abstinencia (en aquellos que lo emplean para evitar un embarazo) y precisan de la implicación activa y responsable de nuestra pareja. Sin embargo, para las que buscáis quedar embarazadas, todo son ventajas, ya que son muy útiles para reconocer cuándo somos más fértiles y, por tanto, tenemos más posibilidades de engendrar un hijo.
- El periodo de infertilidad de la mujer se produce, con toda seguridad, dos días después de haberse producido la ovulación y dura hasta la siente regla (periodo que transcurre durante la segunda mitad del ciclo de la mujer). En este momento en el ciclo de la mujer no puede producirse un embarazo.
Los métodos anticonceptivos tradicionales, nos han puesto las cosas tan fáciles para evitar un embarazo, que desconocemos aspectos básicos de nuestro cuerpo de mujer y que, en muchos casos, nos pueden llevar a un embarazo no buscado o a dificultar un embarazo deseado.
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